Importar no va a ser nada fácil, si es que vuelve a ser una imposibilidad

 

Alguien está queriendo bajar un mensaje. El dólar, ese objeto de deseo y perdición, que vuelve a encumbrarse en la cima aspiracional del argentino medio cada 10 años, en una moneda de uso virtual. La Aduana está enviando un mensaje, como buena mensajera que es , para el que quiere importar algo a futuro. No va a ser nada fácil (si es que llega a ser un posibilidad).

El mensajero volvió a la práctica informal de proceder según mandatos verbales, bajadas de línea y recomendaciones oficiosas que sumen al perseguido universo del comercio exterior argentino, nuevamente, en el laberinto de la incertidumbre.

Desde la semana última, sobre todo en las aduanas de Buenos Aires y Ezeiza, al presentar una operación de importación definitiva, la Aduana requiere de la presentación de la copia de la declaración jurada anticipada de impoirtación (DJAI).

La propia resolución 3255 que introdujo el permiso previo para importar (y que se considera a sí mismo, con total desparpajo, un «regimen informativo»), señala que no es necesaria esta presentación ante la Aduana.

Más allá de lo extraño del pedido de la Aduana, en concreto comenzaron a detenerse despachos cuando se verificaba una diferencia entre el valor acusado en la DJAI y el de la destinación documentada. Luego de un gestión del CDA ante la Aduana es de seis meses, tiempo en el que el mundo cuerdo puede volverse lo suficientemente loco como para no ciudar sus precios.

No media ahora tolerancia de ningún tipo, y al verificador de aduana le aparece un antipático cartel: instrucción de denuncia.

Si bien no trascendieron denuncias, por el momento, lo cierto es que esta diferencia no constituye, en los cabales que quedan en el ámbito aduanero local, una infracción .¿Sobre qué base, entonces, debe un verificador aduanero proceder a denunciar la inconsistencia entre el valor de la DJAI y la importación documentada?,

Irrigar de pánico el sistema nervioso de los despachantes (stress cuyo costo es difícil trasladar) es ya una especialidad de la Aduana, dúctil ejecutora de la obediencia debida.

El curso de los despachos se bloquea. Los expedientes se acumulan y el mensaje es claro; no  va a ser nada fácil importar (si es que llega a ser una posibilidad).

Fuente: LA NACIÓN

 

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